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ESCRIBIR, ESCRIBIR, ESCRIBIR

Siempre hemos oído que Internet es el gran medio de comunicación de la nueva era tecnológica, que en este caso sí es comunicación (intercambio de opiniones) y no de información, la proporcionada a través de los medios clásicos, los cuales cuentan lo que sucede, pero no obtienen respuesta por parte del oyente o el lector (al menos, no inmediata). Ese es uno de los aspectos más nombrados de este sistema en el que nos entrelazamos, a un tiempo, gentes de cualquier punto terrestre con el único impedimento del idioma. Pero hay más, Internet no sólo proporciona la sencillez de brindar una comunicación rápida y variada, sino que también permite el desarrollo de las artes, su divulgación sin barreras económicas o geográficas. Nunca como hasta ahora hemos podido ver cuadros o fotografías de artistas plásticos a los que se les negaba una sala de exposiciones. Para muchos grupos musicales la divulgación de lo que llaman una maqueta musical suponía mendigar en las emisoras tres minutos de audición, en cambio ahora pueden difundir sus notas a la rosa de los vientos. Los escritores siempre tuvimos vedada la edición en papel impreso a no ser que un ángel pasase a nuestro lado, y en este momento publicamos para todo el mundo con el esfuerzo de cuatro pulsaciones sobre el teclado. Y la maravilla no está sólo en lo explicado, sino que además, quien expone su don en este medio puede recibir, con la inmediatez del milagro, las opiniones de quienes tuvieron a bien juzgar su obra. Más no se puede pedir a esta imprenta que nos sacará en vuelo irregular, pero vuelo al fin, de la segunda Edad Media.

En eso estamos los que nos hemos reunido en este Foro de las Letras. Somos aquellos que pretenden mostrar el don de la escritura en todas las vertientes que puedan ser concebidas. No hay más norma que la de intentar lo sublime ni más limitaciones que las que uno mismo no supere. Somos diletantes de las letras, aprendices de la magia por escribir. Nuestros errores serán legión, pero en cada tropiezo hallaremos una moneda de cobre. El viaje que iniciamos nos hará padecer nuestras debilidades para la ruta, pero tras cada golpe enderezaremos el rumbo con el ahínco de quien cree en sí mismo y la ayuda de aquel que tenga a bien regalarla. Bien poco somos, pero a cambio vamos a dar todo lo que tenemos. Escribiremos sobre aquello que puede ser descrito con el lenguaje, o sea, sobre cualquier cosa, en cualquier forma literaria. La calidad que alcancemos será la aprendida en cada frase que de nuestra intimidad pase a los ojos de otro.

Tras este párrafo, escrito a modo de declaración de intenciones, no está demás ser un poco conciso sobre el cómo y el por qué de esta revista llamada El Foro de las Letras. El embrión surgió como la sorpresa de un hijo no esperado. Todo comenzó con la creación de un foro cerrado o tablón de literatura en LA NUEVA ESPAÑA. Llevamos así meses de diversión y aprendizaje. Publicamos algunos relatos en el periódico que acoge el Foro, tenemos proyectos editoriales conjuntos y ambicionamos escribir, sólo para empezar, una novela cada uno de los integrantes del club. Esa era y es nuestra labor cerrada y cotidiana: escribir, aprender, divertirnos e intentar ser mejores tras cada frase escrita. Transcurridos varios meses de encuentros virtuales y letras se propuso el nacimiento de un espacio abierto para todos aquellos lectores que pudiésemos alcanzar. Así surgió la idea de esta revista. Idea que no es en ningún caso novedosa, por suerte muchas hay en esta nueva imprenta de Internet, pero que intentará aportar una grano más a la montaña de la cultura que entre todos podemos crear con tanta facilidad que casi nos asusta.

Pues aquí nos hallamos para quien desee hacer resbalar sus amables ojos por nuestro humilde trocito de Internet. Lo que aportemos a tu mundo interior con nuestras voluntariosas intenciones, es algo que estaremos encantados de oír.

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EL FORO © 2004